Hace apenas cien años, los Sith fueron oficialmente eliminados y condenados al más humillante olvido. Hace apenas cincuenta, los Jedi formaron el que se conoce como “república unificada de la fuerza”. No era más que un nombre feo para algo peor. No hace falta que os comente que no habría blanco sin negro, bien sin mal, Ying sin Yang, etc. Y, como reacción natural a un desequilibrio en la fuerza, inconscientemente, los Jedi se alejaron de la senda del bien supremo, pasando a convertirse, lamentablemente, en una secta que dirigió la mayoría de los planetas con mano firme. No ejecutaban a los que eran diferentes a ellos, no eran una mano de hierro como antiguos imperios, pero exigían tributos y los exigían mediante drásticos medios, si era necesario. Sin embargo, seguían buscando la maldad por múltiples planetas, y muchos les veían como héroes. Sin embargo, no todo el mundo veía bien esa actitud. Había miembros entre los Jedi que buscaban un mejor futuro.
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